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Padre Querbes

19/10/2017

Nuevo postulador de la Causa del Padre Luis Querbes

 

Más información en http://www.querbes.org/noticias/aa18102017?id=ES

 

 

10/03/2016

Causa del Padre Querbes

En una carta datada el 16 de febrero de 2016, el Prefecto para las Causas de los Santos, el Cardenal Angelo Amato, S.D.B. respondía a mi carta del 28 de enero pasado, en la cual yo le solicitaba el favor de hacer avanzar la causa del Siervo de Dios Luis Querbes. Le subrayaba el hecho de que la positio ha sido ya estudiada por los Consultores Históricos, y el gran aprecio que éstos han mostrado por el excelente trabajo realizado por su redactor. Por otra parte, le hacía notar que el año 2018 celebraremos el 225 aniversario del nacimiento del fundador de nuestro Instituto.
En su respuesta, el Cardenal Amato nos informa que, a pesar de la larga lista de espera, la positio, será presentada al Congreso especial de Consultores Teólogos en noviembre de 2017.

¡Esta es una gran noticia para la comunidad viatoriana!

¡Que nuestra veneración y nuestro empeño en dar a conocer al Siervo de Dios, Luis Querbes, se reavive y que nuestra satisfacción por pertenecer a su familia se acreciente!
Alain Ambeault, c.s.v.
Superior general

Mar información en : http://www.querbes.org/noticias/aa08032016?id=ES

 

01/09/2014

Proceso de Beatificación del Padre Luis Querbes – y 03 – José Antonio Lezama

by sanviatorblog

Feliz día 1 de septiembre a todas y todos los Viatores, día de Luis Querbes: fundador de los Clérigos de San Viator y ‘soñador’ de la Comunidad Viatoriana. En este ‘post’ tienen el tercer vídeo sobre el Proceso de Beatificación de nuestro fundador.

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29/08/2014

Proceso de Beatificación del Padre Luis Querbes – 02 – José Antonio Lezama

by sanviatorblog

Segundo vídeo de la entrevista a José Antonio Lezama sobre el proceso de beatificación de Luis Querbes, fundador de los Clérigos de San Viator. La imagen recoge su trabajo pastoral en Vourles, donde nacimos los Viatores.

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27/08/2014

Proceso de Beatificación del Padre Luis Querbes – 01 – José Antonio Lezama

by sanviatorblog

El día 1 de septiembre celebramos los Viatores el día de nuestro fundador, Luis Querbes. Si hay una persona que conoce el día a día de su proceso de beatificación es José Antonio Lezama, procurador de su causa hasta hace pocas fechas. En tres vídeos les queremos ofrecer la marcha de este proceso; concluiremos el […]

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15/12/13

CALENDARIO 2014 (Documento en PDF para descarga e impresión)

PEQUEÑA BIOGRAFÍA DEL SIERVO DE DIOS LUIS QUERBES. (Documento en PDF)

PORTADA

Biograf¡a PQ -portada

CONTRAPORTADA

Biografia PQ -contraportada

Introducción

Índice

Biografía

 

Nota aclaratoria: Introducción, Índice y Biografía son 3 documentos en PDF

JUAN LUIS JOSE MARÍA QUERBES

(Fundador del Instituto de los Clerigos de San Viator y la Comunidad Viatoriana)

El Siervo de Dios nació el 21 de agosto de 1793 en Lyon, parroquia Saint-Pierre. Su padre Joseph (1763-1829), era originario de la diócesis de Rodez; su madre Jeanne Brebant (1766- 1831), había nacido cerca de Ars, en la actual diócesis de Belley. Eran sastres de trajes.
Nació Luis en momentos de violencia y agitación durante el sitio de Lyon por las armas de la Revolución. Fue bautizado el mismo día en la iglesia de Saint-Pierre, con los nombres de Jean, Louis, Joseph, Marie. Su única hermana, Josèphe-Magdelaine, nació en 1797.
En 1805, Luis ingresó en la escuela clerical o escolanía de la parroquia Saint-Nizier, que era entonces la parroquia de su familia.

Hizo su primera comunión el 13 de junio de 1805, En 1807, con dos meses de e intervalo, recibió la confirmación (2 de febrero), y después la tonsura (28 de mayo) , con otros tres clérigos de la escolanía. Por escrito, hizo voto perpetuo de castidad, sin duda en octubre de 1808 No se trataba de un compromiso tomado por el joven en n un impulso de fervor, sino de una decisión que siguió a un proceso y que orientaba u la vida.

Las primeras cofradías fueron la del Santísimo Sacramento y la del Rosario perpetuo (diciembre de 1822). Otras siguieron más tarde. Al igual que en Saint-Nizier, el párroco Querbes aprovechó sus talentos de predicador para mover los espíritus y los corazones. Desde el inicio de su nuevo cargo, organizó el catecismo de los niños que estaba asegurado desde Todos los Santos hasta Pascua, todos los días a las 11. Durante el resto del año, todos los domingos después de Vísperas. Siempre en la iglesia.

El 25 de octubre de 1822, el sacerdote Querbes fue nombrado para la aneja de Vourles, pueblo de 800 almas, con malas secuelas de la Revolución, donde todo estaba por hacer. Eso permitió manifestarse, al celo activo del párroco.
La restauración de la parroquia se emprendió con los métodos pastorales del momento: la predicación, el impulso a la práctica de los sacramentos, el desarrollo de las cofradías piadosas, etc.
En 1823, el párroco consiguió de las Hermanas de Saint-Charles la apertura de una escuela para niñas en Vourles. Era la primera del arciprestazgo.

El proyecto de fundación del Instituto de los Cleridos de San Viator

El párroco vecino de Brignais, tenía también un profesor joven en situación de formación, Thomas Nogier. Le pidió al párroco de Vourles que lo recibiese con Magaud, para que se aprovechase de la misma formación. El párroco Querbes se percató de una necesidad: Me sorprendía pensando en lo ventajoso que sería facilitar a mis hermanos, maestros y compañeros como el que yo tenía la suerte de tener entonces.
La idea de hacer algo para formar maestros cristianos y convertirles en auxiliares del clero había nacido (¿Comunidad Viatoriana, del siglo XX?): Fue hacia el final del año 1826, escribe el Padre Querbes en 1839, cuando el fundador de los Clérigos de San Viator concibió el primer proyecto de esta sociedad .

El proyecto maduró a lo largo de dos años, agitado por dos propuestas que el consejo episcopal hizo al Siervo de Dios: encargarse de la dirección del pequeño seminario de Saint-Jodard o bien secundar la idea del sacerdote Vincent Coindre fundador del Sagrado Corazón. Pero el señor Querbes declinó el ofrecimiento y se mantuvo en una idea que, escribió al Monseñor de Pins, le ocupa completamente, le persigue incluso en el altar ; una idea que ha considerado ante Dios desde hace varios años .

Poco a poco el proyecto fue madurando: se trataba de crear un seminario para maestros de escuela parroquial, por tanto una escuela normal. Pero estos maestros serían más que simples profesores: La intención es formar una escuela realmente normal que sea para la diócesis un semillero de maestros de escuelas parroquiales y piadosas y cuyos alumnos puedan ser en nuestras parroquias de aldea los acólitos y los sacristanes de los párrocos, siempre a sus órdenes como también a las del Ordinario, bien sea permaneciendo célibes, o bien comprometiéndose después en el matrimonio

No se trataba sólo de formar los maestros, si bien en el terreno de la enseñanza elemental todo estaba por hacer sino de aprovechar el desarrollo de las escuelas primarias para hacer del profesor, un agente de pastoral que pudiese, en las parroquias escasas en medios, impartir la catequesis con competencia, cantar en la iglesia, secundar al párroco, muy a menudo solo y aislado.
Para diseñar esta persona polivalente, el párroco Querbes utiliza dos expresiones de la época, clérigo laico, clérigo parroquial, o simplemente, catequista. El proyecto se incluía en el movimiento de recristianización y se pretendía diocesano.
El proyecto iba dirigido a maestros ya en ejercicio, o bien, a personas que querían participar en la profesión, fuesen hombres casados o no.

La aprobación civil.

En enero de 1829, de acuerdo con el consejo episcopal, en particular de M. Simon Cattet, vicario general, el señor Querbes redactó los estatutos civiles de la futura asociación caritativa para someterlos a la aprobación del gobierno. En efecto, la realización del proyecto, en particular la creación de una especia d escuela normal, exigía un reconocimiento legal y fondos que no podían conseguirse más que siendo una asociación reconocida de utilidad pública.

Tas diversos avatares y no pocos problemas, el 5 de noviembre de 1831, el señor Querbes firmó sus promesas de sacerdote catequista. El 10 de noviembre, recibió los primeros Catequistas, Pierre Magaud, Thomas Nogier y Pierre Liauthaud. Otros llegarían en 1832 y 1833.

En una serie de redacciones sucesivas, corregidas y refrendadas por el consejo episcopal, alteraciones de redacción polarizaron la Asociación como un grupo de hombres célibes que, aunque laicos, se comprometían a practicar en toda su extensión los consejos evangélicos de castidad y de obediencia y a formarse en el espíritu de la pobreza cristiana. Una evolución importante se presentó en el mes de agosto de 1833, cuando el consejo episcopal proyectó fusionar la Sociedad de los Catequistas, aprobada desde el punto de vista civil pero cuyo proyecto diocesano parecía desenfocado, y los Pequeños Hermanos de María del P. Champagnat que no conseguían hacerse aprobar por el gobierno pero que sí lo eran canónicamente. El proyecto de fusión no gustó a los dos fundadores. El Padre Querbes que hubiera tenido que ser el superior del conjunto, preparó sin embargo un proyecto de estatutos que contaba con las dos clases, la de los hermanos y la de los catequistas.
Aunque la fusión no llegó a realizarse, las disposiciones estatutarias sobre los religiosos no fuero borradas en los estatutos de los Catequistas y, el 11 de diciembre de 1833, Monseñor de Pins aprobó el texto definitivo que los regiría. El artículo 7 decía: La sociedad de los catequistas al ser a la vez una piadosa asociación y una congregación religiosa, sus miembros se distribuyen en dos clases que difieren una de otra por la extensión de sus compromisos y por la naturaleza de sus prerrogativas. La primera es de hermanos; la segunda de cofrades .

El párroco de Vourles se convirtió por tanto en el superior de una congregación religiosa de derecho diocesano y el director de una piadosa cofradía

La aprobación pontificia

Al emprender la gestión, el Siervo de Dios trataba de asegurar la estabilidad de la Sociedad cuya existencia iba ligada a una administración episcopal considerada provisional. Además era consciente de problemas de salud; quería dejar las cosas en orden por si tuviese que confiar la Sociedad a otro.
Recurrir a Roma era también buscar una aprobación que se impone a todos y que
permita la extensión de la Sociedad sin que los obispos puedan adaptarla a su gusto. Era también tratar de que fuese reconocida la rama laica, suprimida por la última revisión de los estatutos por el consejo episcopal .

En efecto, a fin de ser presentados a la Santa Sede, los estatutos sufrieron una última revisión en el arzobispado, en febrero de 1838 Lo referente a la cofradía desapareció completamente del texto. Sin embargo, el Padre Querbes redactó muy meticulosamente, en francés y en latín, un capítulo adicional sobre los catequistas seglares. En julio de 1838 en la presentación que hizo de los Catequistas al cardenal encargado de estudiar el expediente de aprobación, indicaba: Gli Associati célibi compongono la Società regolare, i dicui Statuti sono sottoposti alla Confermazione della S. Sede Apostolica. Non esiste ancora l’altra classe di Confratri secolari e pii Catechisti che potrebbero esser ammogliati. Ma il governo civile avendo riconoscitito il diritto di dirigerli, quanto bene sarebbe approffitarsene
Resumiendo, no era solo “decreto de alabanza” lo que el Fundador esperaba, sino más bien la aprobación definitiva de la regla.

El desarrollo de la Congregación

A partir de 1839 la historia personal del Siervo de Dios se confunde, en buena parte, con la de la Congregación, sus problemas de crecimiento y de estructura, sus fracasos, pero también sus éxitos. Fueron veinte años de intenso trabajo, de preocupaciones continuas que le llegaron de puntos diversos, pero también satisfacciones merecidas.
Aunque era superior, siguió siempre como párroco de Vourles y su función no era honorífica, si bien era secundado por un coadjutor.
Seguía siendo el pastor de su parroquia, participaba en las conferencias eclesiásticas, en las que era un conferenciante solicitado, predicaba en su parroquia y en otras como predicador invitado Por el hecho de su experiencia muy conocida, era muy solicitado por sus feligreses para intervenciones de todo tipo.
La gestión de su joven Congregación le supuso muchas preocupaciones.
El noviciado regular, abierto en junio de 1839, con el Hº Liauthaud como maestro de novicios y el apoyo de los Jesuitas de Lyon, recibió muchos aspirantes. La Congregación vivía principalmente de donativos recibidos en un despacho de laicos lionés, pero la inundación que arrasó la ciudad y la región en noviembre de 1840 desvió naturalmente las limosnas hacia las víctimas del desastre y privó a la Congregación de recursos. El noviciado tuvo que ser interrumpido durante cerca de un año.
Una segunda desilusión llegó de la diócesis de Nevers en la que se había abierto una casa de formación y aceptado asentamientos. Se esperaba un desarrollo pero las profesiones no fueron sólidas, las escuelas apenas sostenidas por el clero y el desarrollo pretendido no llegó.

Pocos días después de la apertura del noviciado, dos americanos llegaron a Vourles enviados por Monseñor Rosati, obispo de Saint-Louis del Missouri. Venían a formarse en la vida religiosa para regresar a Estados Unidos, acompañados de religiosos franceses. No resultó exitosa: las divisiones entre los religiosos, el fallecimiento de Monseñor Rosati y la incapacidad de su sucesor para encontrar un lugar para los religiosos arrastraron rápidamente el fracaso de la fundación.

Una de las principales dificultades surgió en 1843-1844, con los ministros de Instrucción pública Villemain y Salvandy que amenazaban suprimir todas las escuelas dirigidas por los religiosos de San Viator fuera de la academia de Lyon.
Si el ministro había cerrado de modo autoritario las escuelas abiertas, el Siervo de Dios tenía que hacer regresar a Vourles a religiosos sin trabajo. Fue entonces cuando aceptó, en agosto de 1844, la propuesta de Monseñor Borghi, obispo de Agra, de enviar religiosos a la India con el proyecto de abrir allí un pensionado para los hijos de los colonos y un orfanato para los indios. La fundación, aceptada de modo precipitado, mal preparada, dirigida por personas poco competentes, fue también un rotundo fracaso.

Pero felizmente, toda la historia de le joven congregación no se limita a reveses. En 1844, la afiliación de la pequeña congregación de los Hermanos de Saint-Odilon, de Saint-Flour, abrió la diócesis a la de San Viator, y le proporcionó religiosos valiosos y un desarrollo lento pero seguro en el Macizo Central.
En 1847, tres religiosos partieron hacia Canadá y, muy pronto, la rama canadiense se desarrolló gracias al apoyo de Monseñor Bourget, obispo de Montreal.
En 1851, amparándose en una interpretación benigna de un artículo de la Ley Falloux favorable a la enseñanza dirigida por congregaciones, la Sociedad de San Viator fue permitida en toda Francia.
En 1854, una segunda afiliación, la de los Hermanos de Saint-Jean, le abrió generosamente la diócesis de Rodez.

La táctica con la que Luis Querbes gestionó la congregación desconcierta a veces al observador: correspondencia irregularmente mantenida, consejos y capítulos escasos, dificultadas con sus directos cooperadores, el Hº Liauthaud y el P. Faure; demoras muy prolongadas para redactar el comentario de los estatutos reclamado por los religiosos, etc.
Realmente era un superior muy ocupado: la parroquia, las visitas a las comunidades, que se extendían de Nevers al Sur de Francia, la redacción de varias obras necesitaban su tiempo, un tiempo que era, por una parte, mermado por períodos de enfermedad.
En todo caso, parecer ser que el Siervo de Dios desarrolló su función de superior con más dificultad que la de fundador.
Al fundar una asociación cuyo director estatutario era el párroco de Vourles, el P. Querbes no había previsto ser un director perpetuo. Se convirtió lentamente a su papel de superior general de por vida, de una congregación religiosa.

Los últimos años y la muerte del Siervo de Dios

Están marcados por un fuerte desarrollo de la Congregación, desarrollo que también conocieron otras congregaciones religiosas llamadas a participar en la expansión de la enseñanza, característica de estos años del Segundo Imperio.
En 1853, un primer aviso de diabetes inmovilizó al P. Querbes durante algún tiempo. Otros siguieron, hasta el último y más grave.
En efecto, en 1859, el P. Querbes sufrió una progresiva degradación de sus fuerzas. El 15 de enero de ese año, el párroco de Vourles, que seguía siendo él, inscribió la última acta sobre el registro de catolicidad de la parroquia. Su correspondencia se hizo más escasa, y la última firma suya conocida es del 7 de agosto

La diabetes y los desgastes que ocasionaba en el organismo empeoraron hacia el mes de febrero de 1859 y especialmente durante la cuaresma, hasta el punto que en la semana de Pascua el enfermo “se encontraba en las últimas, señala el P. Favre, y los médicos que ya le había desahuciado no le daban ocho adías de vida”.
Los religiosos de la región lionesa fueron informados e invitados a reunirse en Vourles para un definitivo adiós.

El 27 de abril, el Siervo de Dios dictó su testamento ante un notario y en presencia de cuatro testigos: un rentista, dos agricultores y un carnicero.
El documento, que empieza con la frase Encomiendo mi alma a Dios nombra al P. Hugues Favre como legatario universal o, en su defecto, al Hº Jean-Pierre Blein, de modo que los bienes de que el testador era propietario quedan en la Congregación. Se trataba de las propiedades de Vourles, de la escuela de Saint-Didier-au-Mont-d’Or, del pensionado de Rochetaillée y de una parte en una posesión, en Thel (Rhòne).
Además, el documento presenta disposiciones prácticas en relación con la casa de los padres Querbes y las condiciones de empleo de los primos propuestos para el mantenimiento de la casa Comte. En el testamento no aparece ninguna disposición en relación con los funerales o la elección del que llegaría a ser Director principal.

Al comienzo del mes de mayo, se manifestó una aparente ligera mejoría

La fiesta patronal del Siervo de Dios, San Luis, celebrada el 25 de agosto, fue ocasión para la última reunión a su alrededor, de sus religiosos y discípulos. El P. Pailhès narra la escena
“El 25 de agosto de 1859, fiesta de San Luis, su patrono, los Hermanos de la casa y de los establecimientos vecinos se reunieron alrededor del venerado Padre para ofrecerle su felicitaciones. El día era hermoso y el cielo sin una nube. El R. P. Querbes bajó a la terraza . El rostro sonriente, pero profundamente alterado por el sufrimiento. Recibió de pie los buenos deseos de sus queridos hijos y les dirigió piadosos consejos que recogieron como el testamento de un padre moribundo. Quiso ocupar su sitio en la comida de la comunidad y se esforzó por alegrar con palabras amables una reunión que iba a ser para él la última. Varios de los presentes no volverían a verle en este mundo. Acabada la comida, rendido de cansancio y dominado por la emoción, tuvo que subir a su habitación y acostarse. No se hacía ninguna ilusión sobre su situación. “Todavía algunos días, y me encontraré con la muerte

Antes de atravesar el umbral de la casa, ¿dirigió el Siervo de Dios por última vez su mirada hacia el “Berceau” y, más allá, hacia la iglesia que había contribuido a edificar?
Desde aquel día de octubre de 1822 en el que conoció Vourles,,, ¡cuánto camino recorrido!

Recibió los últimos sacramentos el 29 de agosto de manos del sacerdote Hugues Favre. A los religiosos que le rodeaban en ese momento les dirigió algunas palabras que su secretario, el Hº François Favre escribió en un cuaderno. Es a la vez el traspaso de cambio a su vicario, el P. Hugues Favre, y una invitación a obedecer al que sería su sucesor y la bendición del padre de familia que despedía a sus hijos:
“Veamos, hijos míos. Ahora tengo que hablaros. Pero estoy sin fuerzas. Habéis visto la unión que siempre existió entre el señor Favre y yo. Dedicadle a él la misma obediencia que habéis manifestado conmigo. Alejad lejos de vosotros el espíritu de partido o de sistema. Sed obedientes. Haced partícipes de mis recomendaciones a los que se encuentran ausentes. Os doy mi bendición y la hago extensiva a todos

Tras una corta agonía, el Siervo de Dios suspiró al anochecer del día, 1 de Septiembre de 1859.

Los funerales

El Hº Jean-Baptiste Clavel ofrece datos sobre los días que siguieron a la muerte y sobre los funerales del Siervo de Dios

“Se le expuso en el salón, revestido de sus prendas sacerdotales, en todo momento rodeado de sus hijos que, noche y día salmodiaban el oficio de difuntos.
La parroquia entera vino también a contemplar a su venerado pastor, y ofrecerle el último tributo de respeto, amor y gratitud “.

La esquela impresa es simplemente informativa: señala la fecha y hora de la defunción, como también la fecha y hora de la celebración de los funerales.
“El año mil ochocientos cincuenta y nueve, ha sido inhumado, en el cementerio de esta parroquia, en presencia de una multitud inmensa de sacerdotes, de clérigos de San Viator, de feligreses y de otras personas, por el señor Chavalard, párroco de Saint-Genis-Laval, el cuerpo del sacerdote Juan-Luis José María Querbes, párroco de Vourles (…)“.

La piedra sepulcral recuerda las fechas y los hechos esenciales de su biografía y resume abreviadamente su rica personalidad:

Bajo esta piedra descansa,
esperando la feliz resurrección,
el cuerpo de Juan Luis José María QUERBES,
sacerdote de un celo, de un desinterés,
de una caridad admirables,
que durante treinta y siete años
fue párroco de la parroquia de Vourles
y fundó el instituto de los Clérigos de San Viator.
Murió el 1 de septiembre de 1859, a los sesenta y seis años de edad

A la muerte del Fundador, el primer superior general, la Congregación contaba en 250 religiosos, distribuidos en 4 “obediencias” (Vourles, Saint-Flour, Canadá, Rodez).

Inteligente, lúcido, activo, el Siervo de Dios fue un gran trabajador. Publicó una docena de obras: colección de Cánticos para uso de las parroquias, obras para su congregación (Directorio, Ceremonial, Manual necesario), libros escolares (Nuevo ABC de las pequeñas escuelas, Cálculo de las pequeñas escuelas) y otras publicaciones como la Vida de Dom Agustín de Lestrange, abad de la Trapa, y un Ordo perpetuo en 36 fascículos.

(Extracto de los trabajos de Robert Bonnafous – csv,  y su traductor Fermín Ochoa – csv)

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